martes, 30 de abril de 2013

Domador de fachas

Entre el Cara al Sol y Ay Carmela me quedo con Ven, ven Señor no tardes. Mis amigos progresistas no entienden que alguien como yo, criado en la tercera internacional, adolescente domador de fachas, con un futuro prometedor en el ejército de Juan sin tierra abandonara a Luis Pastor por las canciones para después de una misa. Para ellos es como si hubiera sustituido Tiene que llover por Montañas Nevadas, cuando lo cierto es que mi apego a Juntos como hermanos no me ha hecho olvidar Te recuerdo Amanda.
Pero el progresismo entiende la pluralidad como un triángulo escaleno en lugar de cómo la zona neutral de la disensión entre iguales. Si no estás con él, estás con la carcunda, con la chusma forrada, aunque en realidad seas, o lo pretendas, una proletaria ONG unipersonal que socorre al hambriento en vez de clamar contra el hambre.
El progresismo de cercanías entiende como deserción de clase lo que es evolución espiritual, de manera que me acusa de abandonar a Líster en mitad de una despedida de soltero para casarme por lo civil con el general Moscardó, cuando lo cierto es que sólo tengo querencia por las Bodas de Caná, cuyo invitado de honor, Jesucristo, no te pide nunca que renuncies a tu cuna. Ni a tus canciones de cabecera, como Amanda, esa que al caminar, según dejó dicho Víctor Jara, lo iluminaba todo.

lunes, 29 de abril de 2013

La bala y Romero

Mientras observo de reojo la mansedumbre con que Serrat cae del cielo (llueve, tras de los cristales llueve y llueve) leo en ABC que el Sumo Pontífice desatasca el asunto de la causa de beatificación de Óscar Romero, el arzobispo salvadoreño al que en 1980 un francotirador convirtió en mártir, en héroe católico cincelado a fusil, que hay balas que en vez de esquelas preludian aureolas.
Como Romero predicó el Evangelio de los pobres por coherencia, al seguir al pie de la letra las Sagradas Escrituras, a la dictadura militar el sermón le olía a mitin, la comunión a reparto de alimentos, el Sagrario  a comedor social y las Bienaventuranzas a contrato programa del prelado con el pueblo. De ahí a considerarlo finito no había más que un paso, que el régimen dio en falso porque desconocía el terreno en que se fragua la vida eterna.
El Papa Francisco ha desbrozado ahora el camino que enlaza la sangre del cordero con la casa del Padre, a fin de que la causa del arzobispo alcance velocidad de crucero, impulsada por la oración de quienes piden a Dios, que no deja que se pierda una sola de sus ovejas, que siente a su mesa al que tanto huele a ellas.

domingo, 28 de abril de 2013

Hawking y Dios


Al asegurar que la ciencia explica por sí sola la creación del universo Stephen Hawking quiere decir que él es el camino, la verdad y la vida.  El astrofísico inglés, que otorga a la teoría de la relatividad el papel de San Juan Bautista, concluye que el Big bang es el portal de Belén y Dios un conjunto de fórmulas ordenadas de menor a mayor que quedaron en su día en el espacio tiempo para encender el real de la feria: hágase la luz.
Hawking, sin embargo, grita eureka en voz baja porque considera que su apreciación no es definitiva en tanto no sea exacta la fórmula de la teoría de las supercuerdas, que es el Santo Grial de los científicos descreídos, esos que con tal de ningunear la evidencia divina son capaces de otorgar rango de tentempié a la Última Cena. O, peor aún, de asegurar que en ella Jesucristo hizo publicidad subliminar de El Bulli al deconstruir el pan.
Al principio, Stephen creía posible compaginar la acción creadora de Dios con la comprensión científica del cosmos, pero al observar a un planeta orbitar en torno a una estrella fuera de sistema solar dedujo que somos consecuencia de la casualidad en lugar de fruto del amor. Lo que desembocó en su nueva formulación: universo es igual a física más corazonada al cuadrado. O sea, formuló antes que nadie la teoría del todo. Dicho en ateo: después de Hawking, el diluvio. Siempre, claro está, que la lluvia sea de meteoritos.

sábado, 27 de abril de 2013

El tiempo de la Iglesia

La cantinela laica martillea con el eslogan de moda: la Iglesia no está con los tiempos. Qué esperaba. Así ha sido siempre. Si lo estuviera, los curas de los setenta habrían oficiado misa con pantalón de campana, por badajo el pespunte, los de los ochenta habrían contado con Radio Futura para la antífona de entrada y los de ahora creerían que Jesús resucitado es un peso muerto.
No estar con los tiempos presupone no tener fecha de caducidad. La pervivencia de la Iglesia tiene mucho que ver con su renuncia a caer en la tentación de lo que marca en cada momento la opinión pública, tan voluble que antes era de misa diaria y ahora pone en cuestión los dogmas, desacraliza las fiestas, deshonra a padre y madre y desautoriza al quinto mandamiento mediante la ley de plazos.
La opinión pública también es partidaria de otorgar a la ciencia carácter sagrado, de modo que un día de estos beatifica a Stephen Hawking, excomulga a la patena e incluye la clonación en el Génesis con la intención de que en los verdes pastos del Edén la oveja Dolly le coma el terreno al Cordero de Dios.

viernes, 26 de abril de 2013

Mano amiga, salida de emergencia, escalera de incendios

Los que a pesar de aprender caligrafía en los cuadernos Rubio fuimos renglones torcidos sabemos lo peligroso que es pasarse de la raya. Y lo fácil. Los desfiladeros tienen el atractivo de una noche de ronda, el vértigo es adictivo y la pasión, cuando no es según San Mateo, tiene su aquél aunque acaba de aquella manera. Un paseo por el filo de la navaja es parecido a acompañar hasta casa al mortífero cuchillo, de ala dulce y homicida, que revolotea en el verso de Miguel Hernández, con la intención de que te invite a subir a tomar la última en el sofá cama.
La zona oscura no es buen sitio para acampar. Ese es otro de sus encantos. Lo sé por experiencia. Aunque está señalizada con el cartel de no tocar, peligro de muerte, la muchedumbre transita por ella con la esperanza de aparear a la monotonía con el desasosiego a fin de alumbrar a la angustia, cuyo reflejo psicosomático, el nudo en la garganta, actúa en algunos como excitante.
Yo, que he pasado largas temporadas en las cornisas, sé que he escapado de ellas por la acción bienhechora de curas que Dios ha puesto en mi camino a modo de remansos con breviario. No sólo han sido mano amiga, sino salida de emergencia, escalera de incendios y, en ocasiones, refugio antiaéreo. Lo que explica que me ponga negro cuando alguien confiere al que luce sotana rango de tío del saco.  

jueves, 25 de abril de 2013

Cervantes católico

El autor de La ilustre fregona enlaza con Fray Escoba a través del catolicismo por mucho que el laicismo interprete a su manera el episodio de El Quijote en el que el buen hidalgo y el ingenioso escudero se dan de bruces con la torre de la iglesia de El Toboso. Hay que leer el libro de Cervantes tan torticeramente como Don Brown hojea la Biblia para llegar a la conclusión de que el pasaje citado es el de los horrores.
Saavedra mete en escena a la iglesia del pueblo porque sirve como punto de referencia urbanístico al diálogo posterior entre el protagonista de la obra y el secundario de lujo acerca de la ubicación de la casa de Dulcinea, que más parece discusión de arquitectos que de deshacedores de entuertos. De modo que concluir que la alusión es una crítica solapada al clero viene a ser como apreciar en las Bodas de Caná una indirecta de Jesús a los bodegueros por la fama que arrastran de convertir el vino en agua.
Sucede que el hombre de letras de hoy, que se precia de agnóstico, no soporta que don Miguel comulgue con la Iglesia del Dios trino, como acredita la lectura del gran libro, cuya claridad es tanta que leerlo entre líneas para sacar conclusiones equivocadas equivale a pedir censura para El Parvulito por considerar que la frase mi mamá me mima es una velada incitación al incesto.

miércoles, 24 de abril de 2013

Deconstruir el Credo

Los que en la mili no éramos caballeros legionarios podíamos ser damiselas en apuros, pero al ponernos nota en materia de valor la oficialidad optaba por el aprobado general, si bien con un cinco raspado, como acreditaba la apostilla se le supone, sintagma que nos dejaba a medio camino entre el gallo de pelea y del Morón. Lo que evidencia que los furrieles tenían claro que en los soldados de infantería de reemplazo el ardor guerrero no pasaba de acaloramiento bélico.  
Al católico de hoy también se le supone la fe, aunque, por el modo en que la esconde, tan en grado de posibilidad como el coraje de los reclutas. De eso se aprovecha el laicismo, que se frota las manos por el alejamiento de parte de los creyentes respecto a la doctrina, que es lo que sucede cuando se otorga al dolor de los pecados categoría de rasguño espiritual. Se empieza por no ir a misa y se termina por deconstruir el Credo.
Pero yo que el ateísmo no me reiría tanto porque ser católico es como nadar, sólo que en el mar Rojo, ya que nunca se olvida. Aunque parezca lo contrario, los no practicantes no son laicistas en potencia, sino almas en barbecho con Dios en las lindes.