jueves, 14 de febrero de 2013

Lourdes y el sanador de almas

Hay quienes relacionan la canción de Bernadette con el baile de San Vito para achacar a una enfermedad de los nervios la declaración jurada de la niña. Por la edad de la protagonista no vinculan el capítulo de las apariciones a un episodio de demencia senil, pero en su interior califican de locos de atar a los que siglo y medio después acuden con sus males al manantial de Lourdes, que no es para ellos un consultorio termal, sino la expresión líquida del milagro.
Como quiera que la resignación cristiana no se deriva de la pérdida de la esperanza, sino, antes bien, de la seguridad de que con Dios se está en las mejores manos, no es la desesperación sino la gratitud la que guía hacia el lugar bendito a los enfermos, que no otorgan a Jesucristo rango de cirujano jefe sino de sanador de almas, pues, según sus propias palabras, es más fácil curar en sábado que perdonar los pecados.
Esta frase es el punto de apoyo de quienes peregrinan a Lourdes con la dolencia a cuestas. Cierto que los enfermos reciben también apoyo de los no creyentes, pero tienen tan claro que una palmadita en la espalda no suprime de golpe una escoliosis como que es importante creer para que la terapia funcione. Si la fe mueve montañas, qué no hará con las piedras de la vesícula.

miércoles, 13 de febrero de 2013

Novela negra en El Vaticano

Como era de esperar, el laicismo mediático interpreta la renuncia del Papa en clave de novela negra con final abierto, de modo que relaciona a Paoletto, el mayordomo rapaz, con el supuesto arma del crimen, los papeles de Vatileaks, para presentar como huida lo que es un acto de grandeza.
Además, adoba el relato con el surtido de tópicos con que la prensa del nuevo régimen suele despachar las informaciones que aluden a la jerarquía eclesiástica: conspiración de cardenales, aleteo de buitres purpurados y risas de hienas con sotana alrededor de una persona aquejada por la enfermedad de Fonseca: triste y sola.
Teoría carroñera que evidencia la ignorancia que tienen de las cosas del cielo los exegetas que están en las nubes. Cuando se dice lo que se dice sin tener antes el detalle de orar, que es hablar con Dios, fuente bien informada, se llega a estas conclusiones sin sentido. Plantear la hipótesis de que el Papa tira la toalla es no comprender su compromiso con Quien lavó los pies a Pedro.

martes, 12 de febrero de 2013

Renuncia y generosidad

La renuncia de Benedicto XVI al cargo transita por los inescrutables caminos de Señor y recibe oxígeno del soplo del Espíritu Santo, así que su decisión sólo se puede interpretar desde la fe. Hacerlo desde una perspectiva laica desemboca en conclusiones erróneas, incluida la de que está mayor. Cierto que el propio Papa admite que le faltan fuerzas físicas para seguir al frente de la barca de Pedro, pero puntualiza que no deja su cargo para evitarse el sufrimiento inherente al declive biológico, sino porque entiende que los tiempos recios que corren requieren brazos robustos para llevarla a buen puerto.
Así que no hay pues razón alguna para que se recurra al quo vadis a modo de reproche porque lo suyo no ha sido una espantada, sino un acto de generosidad. Tras mantener un diálogo a conciencia con Dios ha hecho lo que conviene a la Iglesia. No ha pretendido quitarse de encima un peso muerto, sino otorgar a otro la oportunidad de representar al Resucitado, lo que significa que en marzo los cardenales encenderán la fumata blanca que el Paráclito aventará después urbi et orbe.
Hasta entonces es seguro que el laicismo presionará para influir en la votación. Aunque la jerarquía católica no se inmiscuye, por ejemplo, en las elecciones internas de la la Internacional Socialista es de prever que el progresismo, menos vinculado a las buenas maneras, apueste a las claras para sucesor de Benedicto por un candidato que comparta sus ideas. Tarea imposible: todos los participantes del cónclave creen en Dios.

lunes, 11 de febrero de 2013

Jesucristo y la mujer

Del mismo modo que Delibes no aporta literatura a la cotidianidad, sino que, por el contrario, es el día a día de la tierra el que sustenta la escritura de este castellano viejo, así la Biblia no es un libro sobre la vida apuntalado por la fe, sino de la fe como origen de la vida. De ahí que su perfección no se sustente sólo en el estilo, sino también en su fondo trascendente, desde el que se articula el mensaje siempre nuevo enraizado en el antiguo testamento.
Nuevo y precursor. Por ejemplo, de los derechos humanos. Y de la igualdad entre sexos. Ahora que el feminismo ultra acusa a la Iglesia de misógina sería bueno recordar que Jesucristo otorgó a la mujer un rango equivalente al del varón en un tiempo en el que esta declaración de amor al prójimo era de guerra al estatus quo de la época.
Mucho antes de que las sufragistas batallaran para conseguir su derecho al voto, el Mesías les dio voz a las que después numerosos gobernantes han hecho enmudecer. Pues con la Iglesia han topado. Como quiera que el catolicismo exige al César que le dé a Dios lo que es de Dios, Manos Unidas, la versión caritativa de españoles por el mundo, desarrolla proyectos en femenino en países subdesarrollados para conseguir desterrar el machismo de sociedades que huelen que apestan a Varón Dandy.

domingo, 10 de febrero de 2013

Opio de pueblo, ciudad de Dios


Un anarquista sin un sistema que destrozar, aunque sea el métrico decimal, no da la talla revolucionaria. En la Isla del señor Crusoe, por ejemplo, estaría perdido porque la única posibilidad de aplicar su ideología pasa por aleccionar a Viernes los fines de semana, poner barricadas de cocos para no perder la costumbre y conspirar con los patos a fin de forzar que abdique el pavo real, su único enemigo de clase en territorio insular.
Tampoco un comunista tendría la posibilidad de hacer proselitismo en ese ambiente, salvo que intentara sublevar a los micos contra el orangután para forzarlo a que les diera todos los días un plátano, por lo menos. En cuanto a un liberal, a ver cómo vende las bondades del capitalismo salvaje en un territorio que no se ha dejado domesticar por el consumo.
En cambio, un católico no deja de serlo en ningún ámbito. Lo que diferencia a la fe de la política es que la primera permanece inalterable en cualquier hábitat mientras la segunda está vinculada a la volatilidad de las circunstancias. De modo que basta un cambio de aires de las mismas para que desaparezca la razón de ser del pensamiento artificial, que es el origen de la mala idea que ha llevado a poner una bomba en la Catedral de la Almudena al colectivo anarquista Mateo Morral no más que porque considera opio del pueblo a la ciudad de Dios. Los  medios de comunicación le han otorgado rango de noticia local y, en cierto modo, dada la procedencia ideológica de los sujetos, resulta lógico: el origen de la epidemia de la peste se localiza siempre en el culo del mundo.

sábado, 9 de febrero de 2013

Clavos en La Almudena

Decir que los tiempos adelantan es una barbaridad. Más bien degeneran. Antes era costumbre abandonar a un recién nacido a la puerta de una iglesia y ahora lo que aparece es una bomba en el confesionario de la Catedral de La Almudena. Entre ambos hechos media la misma distancia que entre la placenta  y el detonador, esto es, que entre la vida en cierne y la muerte en un clic. Digo esto porque se ha restado importancia al hallazgo en la en la capital del perdón de un artefacto preparado para algo más que asustar a la gente pía asidua a la misa del gallo.
El artefacto en cuestión es de intensidad media baja. No es una granada de mano, pero tampoco una perita en dulce. La explosión habría generado daños materiales, menores, si se quiere, pero intencionados. El kilo de pólvora no lo había dejado olvidado la fallera mayor y la bombona de butano no estaba allí para sugerir que es tiempo de cocinar porque llega el de abstinencia.
Otra cosa es que el que dejó el recado no recibiera el entrenamiento adecuado. Al parecer, la bomba de relojería se planificó a partir de la canción de Lucho Gatica, por lo que, al no marcar las horas por deseo expreso del titular, lo mismo estalla en vísperas que en maitines. Lo que lleva a plantear que el autor se rige por un huso diferente al de España. Tal vez el que dejó la libra de clavos es un convecino de Carlos Mejía Godoy, el de Palacagüina. El problema ahora es saber dónde escondió el formón.

viernes, 8 de febrero de 2013

Virgen de mar y tierra

Jorge Manrique, universal poeta de interior, vinculó la mar al morir. Todo un acierto se tome como se tome: por el lado bueno, el metafórico, o por el que convierte literalmente a las olas en lápidas de espuma y a las morenas, que llevan el luto de serie, en plañideras. Yo no me ahogo en un vaso de agua, pero en un lavabo no sé qué decirte. Hace un par de años en el estanque de El Retiro di vueltas en círculo en una barca durante media hora sin avanzar ni una milla náutica. En cuanto a la velocidad, el único nudo lo tenía en el estómago.
Quiero decir con esto que entiendo a los pescadores que en alta mar, cuando el Atlántico se pone farruco, se encomiendan a la Virgen del Carmen en vez de hacerlo a Isabel, la del atún. Y también a los que, puesto que corren peligro en tierra, como los guardias civiles, beben los vientos por la del Pilar en lugar de trasegar chacolí en la herriko taberna, que es para ellos la galerna del Cantábrico.
A la protección de la Patrona se une ahora el deseo del Papa, quien pide a la benemérita fuerza espiritual para no flaquear en el importante servicio que presta a España. No hay que ser experto en ánimo para saber que la salutación de Benedicto XVI conforta más a los agentes que el adiós muchachos que le propina parte de la sociedad civil que los quieren fuera de sus lindes. Y también que la bofetada interna propinada a cuatro manos por los dos guardias que pidieron la retirada de la imagen de la Virgen de su cuartel. Vaya par de números.