Cuando el Papa Francisco pide unidad en la diferencia lo que propone es que todos en la Iglesia, con independencia del carisma, jueguen para Cristo, que no es Messi con más labia, sino Palabra de Dios. Así que no hay que escandalizarse por el discurso del Pontífice. Al contrario: Si Dios mismo es uno y trino a cuento de qué exigir uniformidad a un equipo en el ha convocado con idéntico amor a los tullidos que a los que pisan fuerte.
Viva, pues, la diferencia, que es la que nos hace iguales en Cristo, al que no sólo se llega con el tiqui taca, con el juego bonito, sino también con el juego directo. De ahí que el equipo cohabiten numerarios del Opus con jesuitas. Los de San Josemaría de centrales y los de San Ignacio en punta. El combinado se completa con el resto de órdenes: nadie interpreta mejor que los franciscanos el juego sobrio de los laterales mientras que los representantes del camino neocatecumenal son idóneos para hacer el pasillo al campeón: Dios nuestro Señor.
domingo, 30 de junio de 2013
sábado, 29 de junio de 2013
China y las niñas
El error extendido de que es mejor ser un hombre de provecho que una mujer como Dios manda motiva que en China el número de varones supere al de damas en 37 millones. Mientras en Europa el hijo único es una tendencia egoísta allí es la consecuencia de una ley que, so pretexto de evitar que al país le salten las costuras demográficas, otorga a Tengo una muñeca vestida de azul rango de canción subversiva.
El aborto selectivo ha convertido al gigante asiático en una potencia viril -a ver quién mea más lejos- pero, por lo mismo, como la naturaleza siempre se venga, escasean las mujeres, incluso las de la vida, que exportan de otros países junto al aceite de oliva, que al parecer es lo único que llega allí virgen.
La situación es dramática, pero como el progresismo mediático vincula a la China comunista con los cien años de honradez le prorroga sistemáticamente los cien días de gracia. De hecho, no hay voces más allá de la Iglesia que protesten porque ninguna pareja compre ni cunas rosas ni literas, so pena de que la descubran los espías del régimen. Esos que permitirían antes que se proyectara una película en la que Mao saliera mal parado que otra que ponga bien a Alberto Closas.
El aborto selectivo ha convertido al gigante asiático en una potencia viril -a ver quién mea más lejos- pero, por lo mismo, como la naturaleza siempre se venga, escasean las mujeres, incluso las de la vida, que exportan de otros países junto al aceite de oliva, que al parecer es lo único que llega allí virgen.
La situación es dramática, pero como el progresismo mediático vincula a la China comunista con los cien años de honradez le prorroga sistemáticamente los cien días de gracia. De hecho, no hay voces más allá de la Iglesia que protesten porque ninguna pareja compre ni cunas rosas ni literas, so pena de que la descubran los espías del régimen. Esos que permitirían antes que se proyectara una película en la que Mao saliera mal parado que otra que ponga bien a Alberto Closas.
viernes, 28 de junio de 2013
Concepto pañal
El mohín, que es el reflejo automático del disgusto elegante, de la contrariedad leve, de la desaprobación por los pelos, aparece siempre que en las presentaciones del libro Soy católico ¿pasa algo? aludo al tema del aborto en el apartado vamos a ponernos serios de la conferencia. Lo curioso es que las propietarias del gesto suelen ser mujeres incapaces de desvincular el concepto niño del concepto pañal.
De lo que se deduce que el laicismo ha hecho bien su trabajo. Para el feto el progresismo es un enterrador laico que sustituye el ciprés por la rama de olivo. El progresismo propone para los bebés la paz de los cementerios con el visto bueno de una sociedad sordomuda que asume el soniquete laico de que parir es una opción en lugar de una alegría. Llámame machista, pero no me acostumbro a ver venir a la muerte vestida de derecho a decidir.
De lo que se deduce que el laicismo ha hecho bien su trabajo. Para el feto el progresismo es un enterrador laico que sustituye el ciprés por la rama de olivo. El progresismo propone para los bebés la paz de los cementerios con el visto bueno de una sociedad sordomuda que asume el soniquete laico de que parir es una opción en lugar de una alegría. Llámame machista, pero no me acostumbro a ver venir a la muerte vestida de derecho a decidir.
jueves, 27 de junio de 2013
El catolicismo es sobremesa
Para el laicismo el catolicismo es una enfermedad degenerativa,
mitad demencia senil mitad artritis reumatoide, cuyos síntomas son el delirio
al hablar y la fatiga al andar. O sea, una Religión de viejos chochos. El problema
del laicismo es que entiende la vejez como la vida a los postres, cuando es más
bien el café, la copa y el puro. Es decir, la sobremesa.
Y también la sabiduría. Tras hacer a finales de los noventa
con un amigo el camino de Santiago nos hospedamos en la pensión de una anciana en
Compostela, que propuso lavarnos el montón de ropa sucia por mil pesetas. Aceptamos.
Pero cuando salió de la estancia mi amigo le echó más carga. Le dije que lo
notaría, por vieja y por gallega. Y así fue. Nos cobró dos mil pesetas. Imagino
que mil por mozos y otras mil por simples. De dónde sacarán los laicos la idea de que los viejos son como niños.
miércoles, 26 de junio de 2013
La triple pregunta y Carlos Sobera
El laicismo educativo adapta a su manera la triple pregunta de Jesús (“¿Me
amas, Pedro?”) al exigir a los padres de alumnos que ratifiquen cada curso que
escogen la asignatura de Religión. Lo que convierte al jefe de estudios en una
suerte de Carlos Sobera sin entrecejo: “¿Están seguros de la elección o prefieren preguntarle al público". Y el público, claro, baja el pulgar.
El presidente de la Conferencia Episcopal Española, Antonio
María Rouco Valera, considera que el planteamiento de renovar los votos académicos anualmente está fuera de lugar, toda vez que el marco
europeo prevalece la idea de que un católico no se cambia así como así de chaqueta. Que es lo lógico
si se tiene en cuenta que creer en Dios no es una moda pasajera. Dicho de otro modo, el fruto del vientre de María no es de temporada, sino de eternidad.
martes, 25 de junio de 2013
Los zapatos y la pisada
El cardenal boliviano Julio Terrazas pide a los periodistas que en lugar de fijarse en los zapatos del Papa hagan hincapié en su pisada, que es la que lleva adherida su mensaje misionero. Como la de Benedicto XVI. Lo que significa que el camino se transita igual con unos mocasines lustrosos que con unos Gorila desgastados por el empeine. Dicho de otro modo, la pobreza evangélica no está reñida con la calidad del cuero.
Pero el periodismo se fija en la calidad del cuero para que el lector descubra las siete diferencias entre papados. Que, por cierto, se quedan en dos: el calzado y la esclavina. Qué más da. Cómo si no hubiera ninguna. De lo que se trata es de vincular a Francisco con la joven guardia roja y a Benedicto XVI con el Antiguo Testamento. De ahí el acierto de Terrazas al aclarar a la prensa que es menos importante el hábito que el monje.
Pero el periodismo se fija en la calidad del cuero para que el lector descubra las siete diferencias entre papados. Que, por cierto, se quedan en dos: el calzado y la esclavina. Qué más da. Cómo si no hubiera ninguna. De lo que se trata es de vincular a Francisco con la joven guardia roja y a Benedicto XVI con el Antiguo Testamento. De ahí el acierto de Terrazas al aclarar a la prensa que es menos importante el hábito que el monje.
lunes, 24 de junio de 2013
Católicos de base
A las misas de a diario asisten por lo general la viudita del conde Laurel, el viejo y el mar sobre el que anduvo Jesús. Mujeres sin cisnes ya en el cuello que musitan vivas a la Blanca Paloma y próstatas con rosario que casi en silencio se dan la paz. Abundan las arrugas, la ropa sencilla, el monedero humilde. Los pensionistas. Me pregunto si son católicos de base.
Para el progresismo, no, por supuesto. Para el progresismo el católico de base es aquel que supedita el alma a la revolución, por lo que estos fieles que no cuestionan la autoridad de Roma no son más que soldados de plomo, atrezzo, figurantes en la guerra abierta entre el bien con mayúsculas y el bien con matices. Entre el bien que bebe de la Biblia y el bien que considera las bodas de Caná la primera juerga documentada. Ese bien que trata erroneamente de humanizar a Cristo. Porque si así fuera, Jesús, en vez de convertir el agua en vino, habría pagado una ronda.
Para el progresismo, no, por supuesto. Para el progresismo el católico de base es aquel que supedita el alma a la revolución, por lo que estos fieles que no cuestionan la autoridad de Roma no son más que soldados de plomo, atrezzo, figurantes en la guerra abierta entre el bien con mayúsculas y el bien con matices. Entre el bien que bebe de la Biblia y el bien que considera las bodas de Caná la primera juerga documentada. Ese bien que trata erroneamente de humanizar a Cristo. Porque si así fuera, Jesús, en vez de convertir el agua en vino, habría pagado una ronda.
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