martes, 17 de marzo de 2015

De palurdos y contumaces

La candidata de Podemos a la presidencia de la Junta se suma a la propuesta de PSOE e IU que plantea sustituir en el catastro la titularidad por la ideología para desahuciar al clero de la Catedral de Córdoba. Como quiera que el Cabildo es el propietario del templo desde hace ocho siglos, cualquier persona sensata se preguntará a qué viene el despropósito. Pues viene a que en Andalucía la izquierda cree que el estatuto de autonomía es anterior al breviario. Y convéncela de lo contrario.
Los que llevamos la contraria porque llevamos la razón sabemos que trae más cuenta debatir con un palurdo que con un contumaz porque la virtud del palurdo, su ignorancia, es el defecto del contumaz. El palurdo ignora que el agua hierve al alcanzar los cien grados, por eso mete el dedo en la olla. El contumaz cree que la ebullición es el estado gaseoso de la revolución, por eso no lo saca. Si el palurdo pide convertir el reclinatorio en cama mueble es porque ignora lo bien que sienta el perdón a las rodillas. Si el contumaz cree que la adaptación laica del milagro de Caná consiste en socializar el Cáliz es porque no le entra en la cabeza que no es aconsejable repartir el vino entre los abstemios.
La izquierda contumaz, empero, sabe que el maestro cantero de la Iglesia es Dios y Jesús la piedra angular que sostiene la Catedral de Córdoba, de modo que seguiría en ella aunque Susana Díaz la convirtiera en sede de la alianza de civilizaciones. Por eso lo que le gustaría a la izquierda contumaz no es quitarle el templo al cabildo, sino los fieles. A la izquierda contumaz le encantaría que las clarisas compraran ovillos para que con punto de arroz tejiera una bandera republicana la madre superiora.

miércoles, 4 de marzo de 2015

Laicismo cincuentón

El laicismo que se presenta como paradigma de la modernidad es como el cincuentón que cuando habla con jóvenes hace más hincapié en la virilidad que en la próstata. El laicismo es una doctrina acomplejada que otorga a sus viejas consignas rango de pan del día. Lo que explica que un editorial de El País califique de rancio el contenido de la asignatura de religión católica sin cuestionarse la vetustez de sus argumentos. Sólo el que no se mira en el espejo descubre arrugas en el otro.
El País critica que la elección del profesorado de esta materia competa a la jerarquía eclesiástica. De lo que se deduce que para este periódico es más coherente que un experto en vasos comunicantes hable a los alumnos de las bodas de Caná y que una feminista radical analice desde el desdén la actitud de Marta y María.
La prensa de progreso, que yo sepa, no critica con tanta saña el plan de estudios que  se imparte en Cataluña, de cuya asignatura de historia se deduce, más o menos, que Carlos V, no es que hablara payés en la intimidad, es que dijo Ja sóc aquí en cuanto nació, pero pone en solfa una doctrina que no se deja tergiversar. Si El País se escandaliza de que la asignatura otorgue a Dios los derechos de autor de la vida es porque no entiende que la asignación de la paternidad no contradice a quienes aseguran que el Big Bang fue la oxitocina que aceleró el parto.

lunes, 2 de marzo de 2015

La tableta

Imagino que si Celia Villalobos hubiera utilizado la tableta mientras presidía el debate del estado de la nación para leer la Oda a Salinas, de Fray Luis, en busca de sinalefas, el diapasón de la crítica ciudadana, siempre deferente hacia la intelectualidad, habría sido menor, pero lo de jugar al Frozen en el hemiciclo, si es cierto, no lo entienden ni quienes en su etapa escolar jugaban a las tres en raya durante las clases de geometría.  O a los barcos cuando el penene de historia relacionaba las isobaras con la debacle de la armada invencible.
La vicepresidenta del Congreso asegura que en realidad leía la prensa, no digo que no, pero, sea como sea, lo que importa no es si jugaba de manera convulsa o saltaba de un titular a otro sin apenas tiempo para analizar la noticia, sino que no estaba en lo que tenía que estar. O tal vez sí. Como es mujer, Villalobos lo tiene fácil: puede argüir que está capacitada para hacer dos cosas a la vez, que no son coser y cantar, sino confrontar el discurso de Rajoy con la lectura de los editoriales para captar la diferencia entre la opinión pública y la publicada.
En cualquier caso, la de Villalobos es una polémica hipócrita. Cualquier español que haya asistido a un par de conferencias sabe que el bostezo no es un acto reflejo sino la consecuencia del nivel de la oratoria. Un debate de Estado es una invitación a la somnolencia. Es muy duro aburrirse aunque sea por la buena causa de un buen sueldo. Lo que justifica, en cierto modo, las mil estratagemas que utilizan sus señorías para escapar del tedio, entre las que destaca la de ausentarse del hemiciclo, opción vetada a doña Celia por su condición de presidenta en funciones. De ahí que, ante la imposibilidad de huir, decidiera evadirse.
Ante este tipo de cosas la ciudadanía se indigna, pero eso es porque otorga a sus representantes un rango que no merecen. Existe la creencia de que llegan a ella los más capacitados, pero no siempre es así. En realidad, casi nunca es así. Tomar asiento en el Congreso te convierte, como mucho, en experto en enmiendas a la totalidad, pero no en estadista. Dicho de otro modo, desayunar a diario en el café Gijón no capacita para escribir La colmena.

miércoles, 25 de febrero de 2015

Opinión política

Un lector se pregunta qué pinta un artículo mío de política en Religión en libertad. Está en su derecho, pero antes de que más gente se lo pregunte aclaro que incluyo en el blog tanto reflexiones sobre el Logos como sobre la materia porque así es como entiendo la ubicuidad de Dios. De manera que considero entre recomendable y muy recomendable intercalar el análisis sobre Podemos en el ámbito del Omnipotente.
¿Acaso los católicos no votamos? ¿No opinamos? Cuando Francisco nos pide buscar la periferia lo que nos propone es adentrarnos en tierra hostil para evangelizar en lugares donde el Credo no esté tan bien visto como en el reclinatorio. En la política, por ejemplo. A veces conviene salir fuera para aclarar que estamos dentro. No toda oveja que deja el aprisco es negra. Algunas gustamos de enfrentarnos al lobo en la lobera.

lunes, 23 de febrero de 2015

Francisco en la barricada

La barricada, esa réplica a escala del muro de Berlín, es el lugar desde el que, según asegura Pablo Iglesias, divisan el mundo el Papa y él. Ya. Y Errejón es el camarlengo de Su Santidad. En realidad, sus puntos de vista sobre el Evangelio, aunque hay cierta semejanza entre el intento de lapidación de la adúltera y el escrache a Rosa Díez, no coinciden en ningún punto. De hecho, el tictac como preludio del fin de los tiempos no tiene nada que ver con la Parusía.
Desconozco si Iglesias, al afirmar que Francisco y él coinciden en la interpretación del Evangelio, sugiere que el sumo pontífice considera que el envío masivo de obreros a la mies es un solapado apoyo al latifundismo. Lo que sé es que la casa de Santa Marta no es el círculo amén de Podemos, salvo que el dirigente de moda equipare Radio Vaticana a La Tuerka y confunda los ejercicios espirituales con el día de reflexión.

sábado, 21 de febrero de 2015

El suspenso de la alcaldesa

No consta que el rector de la Complutense, José Carrillo, haya solicitado la presencia del inspector de seguridad e higiene en la facultad de Ciencias Políticas so pretexto del elevado nivel de contaminación ideológica registrado, pero debería hacerlo antes de que parte del profesorado imponga el sectarismo como materia troncal. Y de que parte del alumnado apruebe en asamblea declarar la guerra de los botones a la facultad de Derecho por facha. Lo que llevaría a que ambas llegaran a las manos en mitad del Gaudeamus igitur, ese carpe diem con estudios.
Un reportaje del programa de Ana Rosa revela que Corea del Norte es el paradigma de la pluralidad política al lado de esta facultad, germen y vivero de Podemos. Lo que explica la crítica de la alcaldesa popular de Redueña, antigua alumna del chico de moda, que asegura que Pablo Iglesias se burlaba de sus zarcillos de nácar. De lo que deduce que le suspendía por su vinculación a Majorica. Omite, sin embargo, que parte de la responsabilidad es suya: a quién se le ocurre ir bien vestida a una facultad donde me da a mí que ducharse baja la nota.

El ñu y los coptos

Hablar hoy a una sociedad con déficit de atención del cristiano copto es como hablarle del ala-pívot del Anataisuna. Todo el mundo, empero, sabe quién es Varufakis. El pulso entre Grecia y la Troika a cuenta del rescate interesa más que la matanza de ortodoxos perpetrada por el Estado Islámico. Lo que no deja de ser una equivocación si se tienen en cuenta las diferencias entre un corralito y una conquista. No hay que olvidar que es en Libia, a un par de olas de Italia, donde sufren los fieles la persecución inherente a la llamada.
Egipto, más sabio, entiende que la matanza es un acto de guerra global, no de terrorismo, por lo que pide apoyo a Occidente para la batalla. Pero Occidente, el ñu, propone estarse quieto. Huelga decir que como Occidente teme más al mosquito anófeles que al paludismo es porque le asusta más posibilidad de un atentado que la evidencia del 11-M.  Por eso permite esas ejecuciones de cristianos grabadas en beta por un realizador que, desde luego, no es Rossellini. La puesta en escena de los encapuchados es pésima. Tanto, que parece que va a aparecer de un momento a otro Chuck Norris. Lástima que no sea así.